Una joya de profunda espiritualidad dedicada especialmente a quienes atraviesan la enfermedad, el dolor y la necesidad de esperanza. Esta medalla de gran tamaño reúne en una misma pieza a San Charbel y San Peregrino, dos santos especialmente vinculados a la oración por los enfermos.
Realizada en plata 950, tiene una elegante forma de gota y está delicadamente rodeada de perlas naturales, que aportan luminosidad y realzan el carácter único de la miniatura pintada completamente a mano sobre nácar. La iridiscencia propia del nácar se convierte en parte de la obra, haciendo que cada pieza sea irrepetible.
En una de sus caras encontramos a San Charbel Makhlouf, monje y ermitaño libanés cuya devoción se ha extendido por todo el mundo. Es especialmente invocado por quienes buscan la sanación física y espiritual, y numerosos fieles acuden a su intercesión en momentos de enfermedad y dificultad.
En el reverso aparece San Peregrino Laziosi, religioso servita del siglo XIII, conocido como el patrono de los enfermos de cáncer. La tradición relata que padeció una grave enfermedad en una pierna y que, después de pasar la noche en oración ante Cristo crucificado, experimentó una curación considerada milagrosa. Por ello, su figura se convirtió en signo de esperanza para quienes padecen cáncer y otras enfermedades graves.
La unión de San Charbel y San Peregrino hace de esta medalla una pieza especialmente significativa: una joya que puede acompañar la oración por un enfermo, convertirse en un regalo lleno de amor para alguien que atraviesa un momento difícil o llevarse como expresión cotidiana de fe, esperanza y confianza en Dios.
Características: medalla doble faz · San Charbel y San Peregrino · plata 950 · miniaturas pintadas a mano sobre nácar · borde de perlas naturales · forma de gota · 4,3 × 5 cm.
Una pequeña obra de arte sacro para llevar cerca del corazón, confiando nuestras enfermedades y preocupaciones a Dios por intercesión de San Charbel y San Peregrino.